María Elena Moyano, barranquina de nacimiento, es un referente de la mujer peruana que enfrentó los problemas sociales de su comunidad en el peor momento de la historia moderna del Perú. Lideró junto a otras mujeres el proceso de creación del Vaso de Leche y los Comedores Populares, fue teniente alcaldesa de Villa el Salvador y se constituyó como la cara visible de la lucha contra el senderismo en ese distrito limeño en el que más tarde fue brutalmente asesinada por un comando terrorista. Murió hace exactamente 20 años a punta de balazos disparados por 15 senderistas. Luego de muerta su cuerpo fue dinamitado con 5 kilos de explosivos. Hoy perpetuamos su coraje y recordamos una época de nuestra historia que nunca debemos olvidar.
VISTA PREVIA
Ideas y artículos, nuevos o publicados en otros espacios.
miércoles 15 de febrero de 2012
viernes 13 de enero de 2012
BVL: MOMENTO PARA RECUPERAR LO PERDIDO
Fue en el 2006. Tenía 22 años cuando decidí comprar mis primeras acciones en la Bolsa de Valores de Lima (BVL). Invertí poco dinero, pero ese año fue espectacular. Nuestra bolsa registró un crecimiento general del 166 por ciento, el más alto obtenido desde 1993, y se convirtió en la más rentable del mundo. Además, gracias a la suerte de principiante que me acompañó, concentré mis inversiones en el sector minero que fue el más rentable de todos, con un 266 por ciento de incremento.
A mediados del 2007 el valor acumulado de las acciones que tenía en la BVL me hubiese permitido pagar parte de la maestría futura o comprar un carro del año. Creo que todos los que tuvimos un mínimo de olfato durante esos meses estábamos en la misma situación. En esa época la mayoría de inversionistas ganábamos y, por lo tanto, todos nos sabíamos expertos bursátiles con capacidad de conquistar mercados. Claro, la verdad es que pocos sabían algo y los otros ni idea teníamos de lo que hacíamos. Los verdaderos expertos, los que tenían licencia para serlo, señalaban con frecuencia que los precios estaban inflados, que todo era una gran nube que podría reventar en cualquier momento. Qué van a saber ellos, los economistas y financistas ven todo blanco o negro –pensaba ilusamente junto al grupo de amigos “bolsistas” que había formado.
Confiar en que la BVL iba a mantenerse al alza indefinidamente fue el peor error. La inexperiencia suele estar acompañada de vehemencia. Recuerdo que una de las acciones que adquirí a un valor unitario aproximado de S/. 2.50 llegó a cotizarse en aproximadamente S/. 18.00. Era una ganancia que ningún negocio podría igualar en el mismo plazo. Pero nada dura hasta siempre. A finales del 2007 todo comenzó a caer, al punto que en diciembre de 2008 esa misma acción llegó a valer menos de S/. 1.00. Nunca vendí, por el contrario, adquirí algunos otros valores confiado en que el remesón iba a parar. La situación mejoró en los siguientes años, pero la época preelectoral y los miedos generados por el discurso de la “Gran Transformación” del nacionalismo, infundados en mi opinión, llevaron a que a mediados de junio de 2011 la BVL sufra la peor caída de su historia.
Tropezar es una oportunidad para levantarse, dicen. Pasadas las elecciones generales del año 2011 el mercado bursátil peruano parece haber retomado el norte perdido. En la primera quincena de enero del 2012 la BVL acumuló una rentabilidad general de 5.5 por ciento. Los números nos dicen que la BVL ocupa, a la fecha, el noveno lugar entre las bolsas de mayor rendimiento en el mundo y la cuarta posición a nivel latinoamericano. A pesar de este buen inicio de año, los gerentes de las principales Sociedades Agentes de Bolsas coinciden en que la BVL aún se encuentra subvaluada tanto en términos fundamentales como en valor relativo con respecto a su historia y a sus pares en la región.
Hay conceso en que los factores que pueden influir en el crecimiento de la BVL son: la mayor presencia de inversión privada en el país, el incremento del gasto público y la consecuente reducción de la brecha en infraestructura, los signos de confianza que el Presidente Humala ha dado a los inversionistas y el acercamiento del Perú a la economía del bloque asiático, liderada por China. Sin embargo, la crisis europea y el posible retraso de la recuperación de la economía americana por ser este un año electoral se presentan como una sombra que podrían opacar el momento.
Aun con la presencia de los riesgos señalados, el panorama para este año se avizora positivo en términos de crecimiento y rentabilidad para la BVL. Parece un buen momento para recuperar lo perdido en años anteriores o para que nuevos inversionistas se sumen a esta opción. Con prudencia, eso sí. El mercado bursátil riesgos trae y puede llegar a ser muy variable. Por eso, a pesar de las aparentes buenas cifras de la bolsa local, nunca debemos “apostar” dinero que no tenemos ni ahorros que podamos necesitar pronto. Dejar las emociones de lado y buena asesoría es fundamental. Aquí, a diferencia de un banco no hay plazos garantizados para el cobro de utilidades, fondos de seguros de depósitos ni mucho menos tasas fijas de beneficios.
miércoles 11 de enero de 2012
MOVADEF Y ERRORES QUE LOS PERUANOS NO DEBEMOS REPETIR
El “Movimiento Por Amnistía y Derechos Fundamentales” – MOVADEF es una agrupación política liderada, entre otros, por el abogado de Abimael Guzmán y conformada por personas vinculadas a Sendero Luminoso.
En los últimos años esta agrupación ha exigido la amnistía del líder senderista y de su entorno más cercano, responsables directos de gran parte de los atentados y asesinatos de los ochentas e inicios de los noventa. Este movimiento con bases antidemocráticas, y pregonera de que la brutalidad de los años de terror es consecuencia natural de un conflicto interno, está a un paso de lograr su inscripción oficial como partido político nacional ante el JNE.
Sendero Luminoso es una realidad y lo peor que podemos hacer es volver a cometer el error de los inicios de los años ochenta, en que su poder de convocatoria fue subestimado por las izquierdas y las derechas del Perú. Eso nunca más se debe repetir.
jueves 29 de diciembre de 2011
ACTITUD 2012
Desde hace un tiempo estoy convencido de que mi vida profesional va a ser un ir y venir entre el Sector Público y el Sector Privado, pero que el eje gravitacional siempre será la política. En el 2011 reafirmé esta decisión, seguro, junto a muchos otros jóvenes peruanos.
Por lo vivido en el último año electoral, para que esta travesía no termine siendo nauseabunda y un naufragio emocional para las nuevas generaciones, espero que el 2012 traiga nuevas actitudes entre los distintos actores de la política nacional. Cuatro ideas que pueden ayudar:
- Nada es blanco o negro, la política tampoco lo es. Hay una infantil necesidad de buscar siempre al bueno y al malo. Estoy seguro que esa estigmatización facilista es el resultado de la influencia de Disney en nuestras vidas. Debemos tener la capacidad de saber que hay acciones acertadas y acciones desacertadas, y que estas, a menos que respondan a un accionar ilegal o sistemático, no deberían mancillar de por vida a un político ni a un persona. Las diferencias políticas e ideológicas no deben convertirse en odios personales.
- Fiscalizar no es rebuscar los errores de la oposición para elaborar un discurso estridente, coordinar con medios locales y bien peinado salir hablando con el dedo en alto para criticar negativamente. Si bien fiscalizar es investigar, criticar y traer a juicio las acciones y obras de los funcionarios y empleados públicos, eso no quiere decir que bajo esa bandera se deje de lado los intereses del país y la ciudadanía para difundir mensajes que pretenden un posicionamiento personal. Esto genera inestabilidad política, perjuicio a la ciudadanía y daño personal.
- La política no es circo y no lo podré decir mejor que nuestro Nobel de Literatura: “La política en el Perú ha pasado de ser una política mediocremente ideológica a ser tristemente una política de espectáculo. El espectáculo es lo que prima, no las ideas, no las convicciones políticas.” “No hay visiones de conjunto, sino espectáculo. Y eso no le pasa solo a los mediocres, también a los inteligentes que se convierten en payasos porque es la única manera, piensan, convencidos por sus asesores, de conquistar al público.” Creo que la política debe ser responsabilidad, madurez y pedagogía. El político tiene que ser consciente de que debe dar el ejemplo en cada uno de sus actos.
- El Congreso o los consejos municipales no son una cancha de fútbol. La política no es un partido en el que gana el que mete más goles o el que defiende con mayor vehemencia su arco. Actualmente vivimos una guerra de acusaciones y, muchas veces, de calumnias que luego no son desmentidas. Es triste que mayoría se dedique a sacar trapitos del “oponente” antes que buscar soluciones a los problemas que se presenten. Debemos usar la creatividad para encontrar consensos y soluciones, y no para desacreditar al otro en cada uno de sus actos, opiniones o propuestas.
La historia de nuestra política debe virar drásticamente para que el odio visceral no la gobierne, la corrupción no sea su sinónimo y el desencanto su resultado. La política no debe continuar siendo parte del problema, debe ser la solución. Esto pasa por cada uno de nosotros: los que gobiernan y los que juzgamos como si fuésemos monarcas de la verdad. Por cierto, la participación ciudadana es la piedra angular de la democracia y debemos promoverla, pero debemos ser consientes que cada uno de nuestros actos generan un impacto inmediato en nuestro entorno y la responsabilidad de estos es sólo nuestra.
Bienvenida la actitud 2012.
martes 27 de diciembre de 2011
MI AÑO 2011 EN 222 PALABRAS
Se va el año. Durante el 2011 tomé las decisiones, hasta hoy, más importantes y difíciles que he tenido que asumir. Conocí gente -mucha gente- de todos lados. En los últimos meses me acerqué a los patas de siempre, esos que aparecen cada cierto tiempo para de nuevo desaparecer. Conozco Lima como siempre quise conocerla. Postulé al Congreso de la República: no entré, pero llegué más lejos de lo que hubiese pensado gracias a los amigos con los que trabajé. Dejé el sector privado para entrar en el sector público y terminé en la portada de un diario de alta circulación con una foto que me dejaba como secretario de juzgado corrupto. Quise renunciar y ser feliz frente al mar, pero un bicho masoquista que llevo por dentro y buenos compañeros no me dejan escapar. Nunca antes había estado tan frustrado y, luego, tan feliz, en menos de un par de semanas. Este año ha sido blanco y negro, casi todo los días lo son. Sería devastador que mis días siempre fuesen del mismo color. Por eso, si tuviese que salvar en mi memoria el recuerdo de un solo año de los 27 que he transitado, es muy probable que salve este que es en el que más he vivido y aprendido. Lo bueno es que el 2012 será mejor, lo que viene es siempre mejor.miércoles 30 de noviembre de 2011
ALIANZAS NECESARIAS: ESTADO Y PRIVADO
En el Perú, como en todos los países de la región, los recursos del gobierno central, gobiernos regionales y gobiernos locales son insuficientes para satisfacer la demanda existente en proyectos de vialidad y transporte, de servicios, de regeneración urbana o de equipamiento de la ciudad. Por ejemplo, el caso de la Municipalidad Metropolitana de Lima llama la atención dentro de esa cruda realidad: de su Presupuesto Inicial de Apertura para el año 2011, determinado en aproximadamente 1,100 millones de nuevos soles, sólo 220 millones de nuevos soles podrían ser destinados para nuevas inversiones. Ante esto, ¿cómo ejecutar obras de infraestructuras con inversiones que superan largamente el presupuesto disponible?
Si bien el mercado financiero ofrece distintas herramientas de endeudamiento, las mismas presentan limitaciones propias del nivel de riesgo que la banca está dispuesta a asumir y, al final, sólo pueden dar una solución parcial a esta realidad. Es así que las alianzas entre el Estado y las empresas del sector privado vinculadas a la construcción y a los servicios se han vuelto fundamentales para mejorar la competitividad económica del Estado y, de ese modo, cumplir con todas aquellas necesidades que no pueden ser satisfechas por las limitaciones del presupuesto público.
Las Asociaciones Público Privadas (APPs) han demostrado ser una buena herramienta para corregir la brecha en infraestructura, ampliar el alcance del Estado y crear igualdad de condiciones para el desarrollo. Las APPs, como estrategias de inversión, permiten que un privado ejecute una obra de infraestructura orientada a dar un servicio público y luego se encargue de su operación por un tiempo determinado. Durante este tiempo el privado recupera su inversión a través del cobro de una tarifa y, pasado el plazo determinado previamente, la obra se transfiere al Gobierno Central o Local (dependiendo quién sea el concedente el proyecto).
A través de estas sociedades, el Estado puede imponerse metas de desarrollo económico, social y ambiental que van mucho más allá de las expectativas acostumbradas y de los requerimientos urgentes. De este modo, una APP debe ser vista también como un mecanismo que permite al Estado ampliar su capacidad de impacto, dando solución a demandas sociales que autónomamente no podría haber solucionado.
La experiencia nos ha enseñado que las alianzas entre estos dos sectores son siempre complejas y no están exentas de las características propias de una negociación en la que priman intereses contrapuestos. Por esa razón, debe buscarse la receta adecuada de modo que ambas partes se vean beneficiadas, generando, principalmente, un bienestar en la ciudadanía. El privado, por supuesto, deberá producir la renta suficiente que permita justificar su inversión.
Está en manos del Estado generar la confianza y promover las condiciones necesarias para atraer a los inversionistas privados. Por su lado, el sector empresarial debe ser consciente de la importancia de esta alianza y de la responsabilidad que esto implica para el desarrollo del país.
viernes 18 de noviembre de 2011
El Estado, la Responsabilidad Social y Metas Más Ambiciosas*
El concepto de responsabilidad social se fundó para calificar aquellas acciones de las empresas que trascienden sus obligaciones jurídicas, responden a criterios éticos de comportamiento y son compatibles con el desarrollo sostenible de la sociedad. Hoy este concepto ha adquirido otra dimensión y tiene una aplicación muchísimo más amplia, que abarca no sólo a las sociedades con fines de lucro, sino a todo tipo de organización y hasta el comportamientodiario de cada individuo.
Si bien aplicar el concepto de responsabilidad social a la gestión pública pareciera tener sus limitaciones (en tanto su fines la utilidad social y no la utilidad monetaria, como sí lo es el de la empresa), lo cierto es que el Estado juega un rol importanteen la implementación de la responsabilidad social en la sociedad. Si bien su enfoque es distinto al de las empresas, este es complementario. De hecho, lo recursos del gobierno central, gobiernos regionales y locales destinados a inversión social son tan escasos que uno de los aspectos habitualmente identificados para aplicar la responsabilidad social a la gestión pública se relaciona con el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas que funden o articulen las bases para la práctica de la misma por parte de las empresas. Es así que la gestión pública debe facilitar y/o promoverque las empresas empiecen o continúen con sus acciones de responsabilidad social.
Las alianzas entre el sector público y el privado son fundamentales para mejorar la competitividad económica del Estado y, de ese modo, cumplir con todas aquellas necesidades que no pueden ser satisfechas debido a las limitaciones del presupuesto público. Por ejemplo, las políticas de participación de la inversión privada, entre ellas las Asociaciones Público Privadas (APPs), han demostrado ser una buena herramienta para ampliar el alcance del Estado y crear igualdad de condiciones para el desarrollo. Con tal fin, la gestión públicadebe buscar la receta adecuada para que todo proyecto de inversión genere utilidad (rentabilidad) social, reflejada en un mayor bienestar de los ciudadanos.
La responsabilidad social de las empresas puede ser escalada a niveles más altos. Los grandes proyectos impulsados desde la gestión pública deben tener como fin mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, y el sector privado no debe estar ajeno a este objetivo. En esa línea, se deben generar las bases para que en las APPs el inversionista sea reconocido como el operador que permitirá llevar esas mejoras a las ciudades y, además, como facilitador para la creación de espacios que permitan la inclusión social. El privado deja de ser un simple proveedor de servicio para ser un socio estratégico del Estado en su tarea de generar desarrollo.
A través de estas alianzas, el Estado podrá imponerse metas de desarrollo económico, social y ambiental que van mucho más allá de las expectativas acostumbradas y de los requerimientos urgentes. De este modo, una APP debe ser vista también como un mecanismo que permitirá al Estado ampliar su capacidad, dando solución a demandas sociales que autónomamente no podría haber solucionado. Las empresas, por su lado, compatibilizarán sus metas corporativas con el desarrollo de la sociedad.
Está en manos de los gestores públicos promover entre los empresarios una visión compartida de la sociedad que se aspira construir. Así la responsabilidad social será un elemento de mucha ayuda para la concepción y ejecución de proyectos de desarrollo con inclusión.
* Publiqué este artículo en la revista Stakeholders No. 33 en noviembre de 2011.
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