Desde hace un tiempo estoy convencido de que mi vida profesional va a ser un ir y venir entre el Sector Público y el Sector Privado, pero que el eje gravitacional siempre será la política. En el 2011 reafirmé esta decisión, seguro, junto a muchos otros jóvenes peruanos.
Por lo vivido en el último año electoral, para que esta travesía no termine siendo nauseabunda y un naufragio emocional para las nuevas generaciones, espero que el 2012 traiga nuevas actitudes entre los distintos actores de la política nacional. Cuatro ideas que pueden ayudar:
- Nada es blanco o negro, la política tampoco lo es. Hay una infantil necesidad de buscar siempre al bueno y al malo. Estoy seguro que esa estigmatización facilista es el resultado de la influencia de Disney en nuestras vidas. Debemos tener la capacidad de saber que hay acciones acertadas y acciones desacertadas, y que estas, a menos que respondan a un accionar ilegal o sistemático, no deberían mancillar de por vida a un político ni a un persona. Las diferencias políticas e ideológicas no deben convertirse en odios personales.
- Fiscalizar no es rebuscar los errores de la oposición para elaborar un discurso estridente, coordinar con medios locales y bien peinado salir hablando con el dedo en alto para criticar negativamente. Si bien fiscalizar es investigar, criticar y traer a juicio las acciones y obras de los funcionarios y empleados públicos, eso no quiere decir que bajo esa bandera se deje de lado los intereses del país y la ciudadanía para difundir mensajes que pretenden un posicionamiento personal. Esto genera inestabilidad política, perjuicio a la ciudadanía y daño personal.
- La política no es circo y no lo podré decir mejor que nuestro Nobel de Literatura: “La política en el Perú ha pasado de ser una política mediocremente ideológica a ser tristemente una política de espectáculo. El espectáculo es lo que prima, no las ideas, no las convicciones políticas.” “No hay visiones de conjunto, sino espectáculo. Y eso no le pasa solo a los mediocres, también a los inteligentes que se convierten en payasos porque es la única manera, piensan, convencidos por sus asesores, de conquistar al público.” Creo que la política debe ser responsabilidad, madurez y pedagogía. El político tiene que ser consciente de que debe dar el ejemplo en cada uno de sus actos.
- El Congreso o los consejos municipales no son una cancha de fútbol. La política no es un partido en el que gana el que mete más goles o el que defiende con mayor vehemencia su arco. Actualmente vivimos una guerra de acusaciones y, muchas veces, de calumnias que luego no son desmentidas. Es triste que mayoría se dedique a sacar trapitos del “oponente” antes que buscar soluciones a los problemas que se presenten. Debemos usar la creatividad para encontrar consensos y soluciones, y no para desacreditar al otro en cada uno de sus actos, opiniones o propuestas.
La historia de nuestra política debe virar drásticamente para que el odio visceral no la gobierne, la corrupción no sea su sinónimo y el desencanto su resultado. La política no debe continuar siendo parte del problema, debe ser la solución. Esto pasa por cada uno de nosotros: los que gobiernan y los que juzgamos como si fuésemos monarcas de la verdad. Por cierto, la participación ciudadana es la piedra angular de la democracia y debemos promoverla, pero debemos ser consientes que cada uno de nuestros actos generan un impacto inmediato en nuestro entorno y la responsabilidad de estos es sólo nuestra.
Bienvenida la actitud 2012.
Tocayo, 100% de acuerdo contigo. Debemos cambiar y adecentar la política a pesar de que haya uns cuantos mafiosos que quieran ensuciarla. Nosotros somos mas. Feliz año. Augusta Cornejo
ResponderSuprimirMuchas gracias Augusta. Muchos éxitos este nuevo año.
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